Detrás de la máscara (1866) contiene tintes claramente feministas, porque transforma el heroísmo tradicional del papel sumiso de la mujer en un heroísmo poderoso, victorioso y de dudosa moralidad que conquista a los hombres.
Detrás de la máscara. El poder de una mujer es un relato desenfrenado de madurez temprana por su alto contenido emocional, pero no es una historia puramente «sensacionalista» o «gótica», y de donde parece surgir una risita divertida y algo maliciosa de Louisa May Alcott.