En las llanuras salvajes de Wyoming, a finales del siglo XIX, un
jinete solitario llamado Durango pasea su sombra por los pueblos
de frontera persiguiendo a los fuera de la ley hasta el punto de
convertirse él también en un forajido para poder llevar a la justicia
a los malhechores.
Yves Swolfs (Black Hills) redefine en Durango los parámetros
del western francobelga añadiéndole todas las características
del spaghetti western cinematográfico, con lo que nos
proporciona un relato crepuscular y épico en el que demuestra
que, cuando la pólvora habla, la nieve y el polvo del desierto
se tiñen de sangre.