Aún no se han apagado las cenizas de su madre, fallecida prematuramente, cuando el pequeño Nobuo percibe una misteriosa presencia en casa que solo él puede notar y que le resulta muy cercana. Al principio, su padre y su abuela achacan el extraño comportamiento del niño a la conmoción que le ha producido la pérdida de su madre, pero no tardarán en comprobar, con una mezcla de desconcierto y terror, que los fenómenos inexplicables se suceden.