Llevado por sus propios recuerdos, el autor de esta novela gráfica da un
salto en el tiempo y nos sitúa a principios de los años 80 en una plaza (La Bacalá) de
una pequeña ciudad (Villacil). Nos habla de los kioscos y los cines de la época: peta-
zetas, chicles bazoka; sesiones dobles, películas de karate... Pero, ante todo, la obra
trata sobre los personajes que daban vida a aquella plaza de La Bacalá: el kiosquero,
el dueño del garaje de motos, los trabajadores del cine, el místico, el trastornado...
Sobre esa gente sencilla, pero a la vez extravagante, que podíamos encontrar en las
plazas de cualquier pueblo o ciudad.