Segasaki, el guapísimo hombre del tiempo cuya
popularidad va en aumento, es en realidad un déspota, y
Yô, un dibujante de manga erótico que está pasando por
una mala racha, lo sabe a la perfección. Esto se debe a
que conviven juntos, pero es él quien se encarga de todas
las tareas de la casa, entre otras cosas. Tienen un contrato
según el cual, mientras Yô no venda cómics, debe hacer
todo lo que Segasaki le ordene a cambio de que este le
proporcione techo, comida y ropa.