En plena era Reiwa, Yûsaku Maeyamada, un salaryman de 40 años fiel al viejo estilo de negocios, se aferra a una forma de trabajar que ya ha caído en el olvido. Su rutina diaria se desmorona tras el estallido de una pandemia provocada por un virus desconocido. La mudanza de la sede de Takefuku es solo el principio. Les esperan sacrificios inevitables, puertas cerradas y un nuevo abismo de desesperación. Los compañeros empiezan a caer y se convierten en zombis... ¿Puede un salaryman enfrentarse al apocalipsis sin renunciar a sus principios? Así es el cuarto tomo de esta epopeya zombi cargada de vísceras y de filosofía.