Algo huele a podrido en España. Coletillas viejunas
y chistes más caducados que el DNI de La Pasionaria.
Moho social, cochambre comunicativa,
lugares comunes y vergüenzajenismo a quemarropa.
No hace falta que busques mucho: encontrarás
una muestra de todo esto en las esquinas
de los bares más mugrientos, en las sobremesas
más cuñadas, incluso en tu casa, cuando te miras
al espejo. Aquí nadie se salva, así que déjate llevar
por este episodio IV de la ranciedumbre más total:
Saliendo de la zona de confort, la cuarta entrega
de esta serie en la que, tras Ranciofacts (2014),
Mi puto cuñado (2015) y Rancio no, lo siguiente
(2016), Pedro Vera analiza todas las miserias: las
mías, las tuyas y las suyas. Y qué risa, oye. Que no
te lo cuenten.