El actor Fujinaga se reafirma en su determinación de centrarse en su propia forma de actuar, y decide presentarse a las audiciones para la adaptación teatral de un manga. Sin embargo, Keito, que tiene sordera congénita, afronta con inquietud la idea de asistir a la función. Mientras cada vez más gente descubre el talento y el encanto de Fujinaga, en él no dejan de crecer la ansiedad y la tristeza. Por Rinteku.