"En la región, los tesoros no abundan. Pero tampoco los trabajos."
Léo no tiene ni uno ni otro. Sin embargo, no es por falta de
intentarlo. El problema es el método.
La pesca con imán nunca ha sido la mejor manera de encontrar
trabajo.
Mientras tanto, vive con su hermana y se conforma con lo
mínimo, sobre todo cuando se trata de fregar los platos. Pero
cuando Hélène, al límite de su paciencia, le da tres meses para
encontrar trabajo, Léo decide ponerse manos a la obra. Se
compra un detector de metales... Sin sospechar que se está adentrando en terreno pantanoso.