LA MEMORIA COMO RESISTENCIA.
El guionista, Javier Mora, se entrevistó en profundidad con Elsa Sánchez de Oesterheld, la viuda de Héctor G. Oesterheld, en 2003, una documentación determinante para realizar el retrato de una época infame de la historia argentina, trazado en esta novela gráfica por Iñaket, responsable del dibujo.
Elsa. La huella de Oesterheld es un homenaje a la familia Oesterheld realizado a partir del testimonio directo de una de las pocas supervivientes de la familia. En estas páginas, Elsa rememora su vida con Héctor, la dedicación a la escritura de su marido, que le llevaría a convertirse en uno de los más grandes guionistas de cómic y escritores de Argentina, el compromiso político de Héctor y sus cuatro hijas y, finalmente, la desaparición para siempre de todos ellos, además de sus tres yernos y de dos de sus cuatro nietos. El recuerdo de tanta crueldad acompaña a Elsa, pero también la sed de justicia. Porque la justicia puede ser una aspiración inagotable, pero la vida exige una forma de fortaleza que se apoya en la obstinación de seguir nombrando a quienes ya no están y evitar así que el dolor lo devore todo. Elsa Sánchez fue durante muchas décadas una luchadora por los derechos humanos y activista de las Abuelas de Plaza de Mayo, hasta su muerte en 2015. El guionista, Javier Mora, se entrevistó en profundidad con Elsa Sánchez, la viuda de Héctor G. Oesterheld, en 2003, una documentación determinante para realizar el retrato de una época infame de la historia argentina, trazado en esta novela gráfica por Iñaket, responsable del dibujo. En palabras de Mora, "el fascismo de personajes esperpénticos como Milei sigue sosteniéndose sobre los mismos pilares: la deshumanización, la banalización de la violencia y la reescritura interesada del pasado. Elsa debe suponer un ejercicio de memoria para nutrir nuestras raíces y crecer". Para Iñaket, "ha sido el cómic que más me ha costado hacer, en todos los sentidos, y con el que más contento estoy de los que he realizado. Esta historia me fascinaba por lo dramático, por mi admiración por Oesterheld, por dibujar las calles de Buenos Aires y por mi melomanía por la música argentina; pero, sobre todo, por contar lo que algunos no quieren que se cuente o siguen negando. Tenía que hacerla sí o sí".