«Todos los incidentes de aquel vuelo de cuatro horas y media están grabados a fuego en mis
recuerdos, por su crucial posición en mi vida. Marcaron la pérdida, a la edad de cincuenta y
cuatro años, de toda la paz y el equilibrio que la mente normal posee gracias a su
acostumbrada concepción de la naturaleza externa y de sus leyes. De allí en adelante, los
diez enfrentamos —aunque el estudiante Danforth y yo en mayor medida— un mundo
espantosamente amplificado de vagos horrores que nada puede borrar de nuestras
emociones, y que nos abstendríamos de compartir con la humanidad si pudiéramos.»
Una expedición de la Universidad de Miskatonic descubre en lo más remoto de la
Antártida los vestigios de una extraña civilización, y con ellos un abominable
secreto: sus verdugos, millones de años más tarde, aún perviven en las
profundidades del hielo.