En 1905, un prestigioso militar regresa
a casa de la Guerra Ruso-Japonesa
terriblemente mutilado. Ha perdido las
cuatro extremidades en combate y ahora
se asemeja más a un enorme gusano
que a un ser humano. Le guste o no, su
mujer deberá cuidar de él y satisfacer
las demandas del apetito sexual que
conserva intacto.
Tan inquietante y magistral como siempre,
Suehiro Maruo adapta en este caso una
obra del gran escritor japonés de misterio
Rampo Edogawa, como ya lo hiciera con
La extraña historia de la isla Panorama.