La leña de pino arde bien, sin problemas, lo cual puede resultar problemático para Paolo Pinoc chio, un incorregible muñeco de madera que miente como un bellaco y que, en su afán de gozo
y libertad, va a acabar siempre en los infiernos, condenado al fuego eterno. Pero Paolo no siente
el dolor, al menos en teoría.
Paolo Pinocchio es un trasunto del personaje de Collodi abandonado a su suerte en un mundo
literalmente dantesco, cómico y divino por igual.