Ninigi es feliz en el Takamagahara. Disfruta cultivando los arrozales de su abuela, la diosa Amaterasu, y es el favorito del dios Takami Musubi, un maestro severo y rígido que siente debilidad por él. Pero la paz de la que disfruta Ninigi no está reñida con sus elevadas obligaciones. Amaterasu, una vez que le hace entrega de los tres regalos sagrados, le confía una arriesgada misión: descender a la Fértil Planicie de Juncos y pacificarla. Una empresa que supondrá un fabuloso desafío.