Ni siquiera las Fuerzas de Autodefensa son capaces de
contener las hordas de zombis que se multiplican sin freno
por toda la ciudad. Kazahari, un yakuza curtido, les revela
a Fumito y a las demás una posible vía de escape hacia
un lugar desconocido. Sin embargo, esa solución conlleva
un dilema: abandonar a su suerte a todos aquellos que aún
resisten entre las paredes del hotel.
«Este manga quiere incomodarte, provocarte y, si puede,
hacerte sentir un poco culpable por disfrutarlo»
-- Cuántica gráfica, Juan Antonio Mejía