En el seno del panteón olímpico, Afrodita ocupa un lugar
tan particular como paradójico: aunque nace a partir de un
acto de violencia extrema (la castración de Urano por su
hijo Cronos, y la mezlca de los restos de su semilla con
el mar), surge de las olas para convertirse en la diosa del
amor, el deseo y la belleza.
Desde ese instante tiene el poder de hacer que todos,
dioses y humanos, sucumban a sus encantos, pero acaba
casándose con Hefesto, el dios cojo, el más feo de los
inmortales a quien nunca es fiel. Castigada por Zeus por
haber perturbado la armonía cósmica al desencadenar sus
pasiones, se arroja sobre el joven pastor Anquises, un idilio
del que nacerá Eneas, héroe de Troya, al que protegerá
incluso a riesgo de poner su belleza en peligro...