En la antigua Mesopotamia, el poderoso rey Gilgamesh
reina como un tirano en la ciudad de Uruk, hasta que su
comportamiento violento y orgulloso irrita tanto a su pueblo
que este recurre a solicitar la clemencia divina. Los dioses
entonces deciden crear un álter ego llamado Enkidu que
es el parangón de Gilgamesh en todos los puntos, y es
el único ser capaz de rivalizar en fuerza y valor contra el
soberano. Enkidu aprende poco a poco a convertirse en un
hombre civilizado, mientras también se hace consciente del
alcance de las malas acciones de su doble, de forma que el
enfrentamiento se hace inevitable