"Desde que nació, Kiyohime siempre se ha mostrado como un ser extraño, frío y extravagante. Su belleza no impide que quienes la rodean intuyan en ella un halo maléfico, como si algo dañino latiera en su interior.
Esta condición inefable de Kiyohime se irá acentuando con el paso de los años, hasta alcanzar su paroxismo en unos acontecimientos en los que se verá envuelto un joven novicio budista."