Antes del Sputnik, antes de Gagarin, Arthur C. Clarke describió
con una precisión asombrosa en sus novelas inéditas
en castellano la conquista del espacio y los detalles más recónditos
de cómo se desenvolverían los seres humanos en la
órbita terrestre... y más allá.
En Preludio al espacio, que se publica aquí por vez primera
en nuestro idioma, Clarke imagina un consorcio de empresas
e instituciones, Interplanetaria, que planea y realiza
el primer vuelo con destino a la Luna. La propuesta de Clarke
es tan plausible que su cohete dispone de una primera fase
reutilizable, un diseño lógico que se descartó durante la carrera
espacial y los viajes lunares reales, pero que ha sido
recuperado con éxito por las empresas espaciales privadas.
En Islas en el cielo, igualmente inédita en español, el afortunado
ganador de un concurso televisivo recibe como premio
una estancia en la Estación Interior, la más cercana del
rosario de estaciones espaciales que orbitan la Tierra en el
siglo XXI: desde las estaciones meteorológicas hasta los hoteles
y hospitales espaciales, pasando por las estaciones repetidoras
que permiten la comunicación entre todos los puntos
del planeta en la órbita geoestacionaria u «órbita de Clarke
», llamada así por ser éste el primero en teorizarla.
Naufragio en el mar de la Luna, que se presenta aquí con
una nueva traducción, es la última de las novelas tempranas de
Clarke que cimentaron su fama mundial antes de 2001.
En ella, una nave turística lunar, la Selene, se hunde catastróficamente
en una concavidad lunar repleta de polvo finísimo,
y los pasajeros atrapados y las autoridades de la Luna
deben emplear todo su ingenio para salvar a la nave de ser
engullida por este implacable fenómeno físico.