Frederrik conoce a Cati. Es seropositiva como su hijo de tres años. Ambos deben someterse a una terapia triple. Se inicia para el joven una relación tamizada por la ansiedad y las preguntas pero iluminada por la admiración amorosa que siente hacia la joven, por su coraje y por su deseo de vivir... Este libro en blanco y negro sobre el amor en tiempos de sida, excepcional por su tono desprovisto del menor atisbo de autocompasión, es también un conmovedor testimonio sobre el poder de los sentimientos y sobre la búsqueda de la felicidad contra viento y marea.